jueves, agosto 6, 2020
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Blue Monday o el día más triste del año, no es real

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ACIR Online

Desde hace algún tiempo se ha dicho que el tercer lunes de enero es el día más triste del año –también conocido como Blue Monday – siendo un hecho seudocientífico o, en todo caso, un truco de relaciones públicas, que lastimosamente se ha consolidado en la cultura moderna.

¿De dónde surgió este día? 

En el 2005, el canal de televisión de Reino Unido, Sky Travel –por cierto, ya desaparecido– envió a algunos periodistas un anuncio promocional; con la ayuda de un psicólogo, habían calculado el día más miserable del año.

En el comercial se veía como resolvían está teoría con una fórmula compleja desarrollada por el psicólogo británico Cliff Arnall, que consideró factores como el clima para idear el punto más bajo de las personas.

El sentirse triste depende de variables ambientales que cambian de acuerdo con las circunstancias, la edad, población, el género, entre otros factores

Pero, lo cierto, es que ni la teoría, ni la formula tienen alguna base científica, ya que, de acuerdo con los expertos, la mezcla de variables no son compatibles, ni siquiera se puede cuantificar.

Ojo, que no exista el día más triste del año no quiere decir que no debamos preocuparnos, pues la tristeza de invierno (depresión estacional) sí existe. El Trastorno Afectivo Estacional o TAE, es una forma de depresión que las personas experimentan generalmente cuando hay menos luz solar –entre otoño e invierno–.

En un reporte publicado por Psychology Today se dice que el TAE afecta a 10 millones de estadounidenses, y que otro 10% a 20% puede tener síntomas leves. Para el 5% de los adultos que experimentan TAE, aproximadamente el 40% del año tienen síntomas que pueden ser abrumadores e interferir con su vida diaria.

A medida que cambian las estaciones, las personas experimentan un cambio en su reloj interno biológico, o ritmo circadiano, que puede hacer que no estén sincronizados con su horario regular, lo que también se puede traducir en un desequilibrio químico en el cerebro provocado por las horas de luz más cortas y menos luz solar en invierno.

Síntomas de TAE: 

  • Fatiga (apesar de dormir bien).
  • Aumento de peso.
  • Tristeza.
  • Perdida de interés en actividades que antes se disfrutaban.
  • Sentimientos de inutilidad o culpa.
  • Problemas para concentrarse o tomar decisiones.
  • Pensamientos de muerte o suicidio (en casos extremos, pueden existir intentos de suicidio).

Y recuerda, si necesitas ayuda, siempre existirá un profesional de la salud que te puede orientar.

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