…SIEMPRE EN MI MENTE…

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Desde que yo recuerdo, en la industria del espectáculo como en casi todos los rubros de la vida existen los creativos y los imitadores; los triunfadores por originales y diferentes…

… y los “del montón” por limitados, oportunistas, grises y mediocres. El tiempo, que representa la máxima prueba de calidad ubica a cada quien en el lugar que le corresponde en la historia o simplemente los ignora y los condena al olvido.
También ellos, los ganadores, algún día fueron admiradores de alguien que les inspiró y guió involuntariamente. Casi siempre ellos (sus ídolos) pertenecieron a una generación anterior y les marcaron positivamente la vida.
En el caso del personaje de hoy, la convivencia con la gente sencilla y su modesto origen determinó su personalidad y su destino.

Su admiración por los demás le predestinó a ser admirado por los demás… y más.
La música Mexicana fue su canción de cuna.
Hoy, el tiempo transcurrido en el suspiro de un año, irremediablemente lo pone en la memoria del corazón.
Para conocer el entorno de su nacimiento, vayamos un poquito a la historia.
La década de los 50’s en México se significa por la transición de su sociedad; prácticamente ahí se ubica el nacimiento de la clase media en un país que recién salía de la estupefacción de la segunda guerra mundial. Aunque lejana geográficamente no dejó de crispar a un pueblo que apenas se reponía del primer movimiento social del siglo XX: la Revolución Mexicana.
Gran parte de la población era analfabeta y casi la mitad del territorio carecía de energía eléctrica.
Antecedido sólo por el cine y los periódicos y revistas nacionales e internacionales, el Radio se erigía como el medio más sustantivo que marcaba el nacimiento de la centelleante electrónica en la comunicación. Estaba por irrumpir la TV en el mundo.
Hasta entonces el Radio era el ilustrador de lo que ocurría en el mundo.
Masivamente el planeta se nutría de música e información auditiva que generaba un aparato receptor integrado a la familia como signo de progreso y lujo. Y aquellas comunidades carentes de “luz” recibían el mensaje Radiofónico en básicos aparatos alimentados por una batería de carro.
Llegó antes la energía del Radio.
Aunque la industria fonograbadora había arrancado en los años 20’s, solo los potentados económicos podían adquirir discos… y donde escucharlos.
La naciente segunda mitad de la centuria empezaba a equilibrar la balanza social incluyendo a la población nacional en una ansiada estandarización con EEUU y Europa, la situación política se organizaba y gran parte del pueblo vislumbraba un anhelado progreso animado en gran parte por la maravilla del Radio que ponía la música al alcance de casi todos en un país que sin saberlo, había nacido musical eminentemente.
La escasa educación determinaba que el instinto ordenara el gusto involuntario por la expresión musical más sencilla que replicaba los sonidos autóctonos prehispánicos. Eso en un principio; posteriormente también el Radio se encargaría paulatinamente de la ilustración masiva en la música.
La vida cobraba distintas formas de vivirla, nuevas expectativas anunciaban otros horizontes menos áridos.
Nacían las ciudades, las Universidades… y la diversión y la amenidad.
El Radio era… el sonido de la vida.
Los Boleros.
Los Panchos.
Los tríos.
El Danzón.
Acerina.
Las orquestas.
Javier Cugat.
El Cha cha chá.
Enrique Jorrín.
Las Congas (género).
El Swing.
Glenn Miller.
El Son.
Lobo y Melón.
El Mambo.
Pérez Prado.
La Guaracha.
Celia Cruz.
El Shotís.
La Rumba.
El Tango.
Gardel.
La canción de la calle de la ciudad.
Lara.
Boleros del Arrabal.
Curiel.
La internacionalidad de Alberto Domínguez.
La voz meliflua de Nat King Cole.
y…
EL MARIÁCHI!.
y su majestad… LA MÚSICA MEXICANA.
Lucha Reyes, la primera….
y de ahí p’al Real.
En ese paradójico contexto de carencia económica y riqueza natural y musical… nace, crece, sufre, sobrevive, tropieza, insiste, lucha, persevera, consigue, gana y… triunfa: JUAN GABRIEL.
Radio, Marzo 1972.- En el Radio suena “No tengo dinero”.
Sin saberlo entonces, el Radio abandera una de las más grandes verdades de la música popular en el idioma español. Paradójicamente el título del tema en cuestión dispara la bonanza inimaginable para un ser que carecía de todo… o casi todo.
-Tengo muchas canciones guardadas; son mis ahorros- me dijo un día en Ciudad Juárez.
Comienza una Era.
La vida le retribuye un pasado de tristeza abandono y desprecio con el regalo divino de “la maravilla de la inspiración” (frase de Agustín Lara) y el abrazo y el reconocimiento de quienes le pusieron música a su vida a través del Radio: Lola, El Piporro, Lucha, María Victoria, Amalia, Miguel, La Prieta, Antonio, Rocío…
Como anécdota…
Por insistencia de un servidor, cantó en el primer aniversario de una emisora de música Mexicana, la última esencia Radiofónica de nuestra música, (hasta ahora). Ese evento reunió a todas las estrellas nacionales e intelectuales de este país y significó la fuente de inspiración para su trabajo monumental “Las Tres Señoras”.
…Hasta el domingo 28 de Agosto de 2016, la fecha trágica que el Radio publicó.
Hoy hace un año.
Como su nacimiento artístico, su muerte física puso signos de admiración en el cuaderno pautado de la historia hispanoamericana.
En el cuadro crítico de violencia, podredumbre política y crispación colectiva de un pueblo agraviado principalmente por su gobierno ladrón, 365 días se escurrieron como agua en alcantarillas medio tapadas por las notas rojas de los diarios que sudan sangre y podredumbre.
Pero se ha cumplido un lapso; el primer año de su ausencia… física, nada más.

Así es la vida… y la muerte.
Hoy, los periódicos lo recordarán con fotografías de sus archivos o copiadas y pegadas de Internet, títulos de canciones, entrevistas y comentarios chismosos de su herencia, sus hijos, los que dicen que son sus hijos y comentarios de famosos al respecto. Desgraciadamente no son capaces de más. Lo mismo.
La TV (Azteca) revivirá su acierto (vaya! una de cal por las de arena) repitiendo su “Bioserie” (silogismo mercadotécnico) agradecido con Dios porque Juan Gabriel la haya asesorado,supervisado y autorizado, producida por Disney.
En eso… también fue el primero.
Televisa repetirá su enorme archivo de programas, películas y entrevistas.
Los chocantes programas “de espectáculos” repetirán las mismas vaciedades y chismes alrededor de su muerte y disputas por la herencia con la misma idea moderna del escándalo violento y destructivo.
Las redes sociales insistirán en sus recursos baratos de sensacionalismo para conseguir “likes”.
Los “Morning shows”, programas radiofónicos de la mañana, comentarán con sus loros léperos, chistosos y baratos, el primer aniversario de su fallecimiento.
La TV matinal, uniformada en sus equipos de pésimos conductores que nunca saben qué decir, pero eso sí, hablando todos al mismo tiempo, gritaran las mismas tonterías pero con un motivo especial.
El Radio sonará todo el día con canciones de Juan Gabriel.
El Radio que lo anunció al mundo. El Radio que lo hizo. El Radio que lo quiere.
Quienes como él transitamos en el mundo desde entonces y fuimos sorprendidos en la juventud con su genialidad, celebramos desde “No tengo dinero” hasta la nueva bella versión de “Porqué me haces llorar” con el soberbio arreglo de Mariáchi del maestro Rigoberto Gómez Covarrubias.
Una generación posterior seguirá cantando desde “La Diferencia” hasta “Querida” producida por Chuck Ánderson.
Los chavos se retratarán en “Hasta que te conocí”.
Los sueños, patrimonio y privilegio de los seres vivos, serán alimentados por “Luna” o “Abrázame fuerte”.
Y reumáticos y melancólicos o con juventud y energía de sobra, todos seguiremos bailando el “Noa Noa”.
En un apartado, seguiremos apreciando su remembranza por los Credence con “Gracias al Sol” o el homenaje a mi compadre Martín Urieta en la singular versión de “Acá entre Nos”.
Pero…
El verdadero homenaje, el real, el que él hubiera querido conocer…
Ése, se hará en cada sentido humano que tocó con sus temas, como si hubiera conocido cada caso en particular; como si hubiera vivido el amor ó el desprecio de cada quién; como si conociera al infiel que destrozó la vida de quien canta con dolor o dibujara el amor de, uno por uno, que canta por amor.
Ése sí será un homenaje; el que traiga al corazón la presencia del padre o a la madre que han partido del puerto marcados por su música. El recuerdo que llame las lágrimas a los ojos.
El que haga sentir “chinita” la piel con la canción que… “parece que me la hizo a mi”.
El verdadero homenaje y agradecimiento será que suene la canción que “apachurre” o reviva. La que castigue o redima.
La que “dé sed”.
La que “truene” o salve.
La que cimbre!.
La que acompañe.
La que transporte.
La que sea! que son muchas…
Al fin y al cabo… todas nos recordarán que… ESTAMOS VIVOS.
Esa debe ser una de las razones por las que escribió emociones en el libro particular de cientos de millones de seres humanos.
Escrito por: Gustavo Alvite Martínez

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