Consejos nutricionales para reducir la grasa abdominal

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La “grasita” en el área del abdomen es uno de los problemas más comunes en las mujeres, esa acumulación se debe a muchos factores, entre ellos el estrés, el embarazo e incluso mala digestión. 

Por eso, te presentamos algunos consejos que te pueden ayudar a decirle “adiós” a esa grasa acumulada que tanto odias.

Gasta más de lo que consumes

Intenta gastar más calorías de las que consumes. Esta es la única forma de reducir el tamaño de tus células de grasa. Hay que alcanzar un balance calórico negativo, dónde el cuerpo queme más calorías de las que recibe.

Cuanta más grande sea esa diferencia entre el número de calorías que quemas y las calorías que consumes, mucho más pronto perderás peso.

Equilibrio y variedad en la alimentación

Debes empezar a pensar en una alimentación variada, equilibrada, completa, suficiente e higiénica.

Alimentación consciente y masticación

Tener una alimentación consciente y empoderarnos de nuestra nutrición nos llevará a evitar excesos que se traducen en aumento de peso.

La alimentación consciente es la capacidad  de ingerir los alimentos en un estado de plena consciencia, prestando atención a las texturas, olores y sabores tanto como al impacto de los alimentos en nuestro cuerpo, en nuestro estado espiritual y emocional.

Cuanto más mastiquemos (20-30 veces), es probable que consumamos porciones más pequeñas. Nuestro cerebro demora aproximadamente veinte minutos en comunicarle al estómago que está lleno.

Entonces cuanto más tardemos en ingerir la comida probablemente consumiremos menor cantidad de calorías. Un mayor plazo de masticación permite que la saliva desintegre la comida facilitando la digestión en el estómago y los intestinos.

Desayuna bien y no te saltes ninguna comida

Empieza cada mañana con un buen desayuno, pero procura comer alimentos frescos y limita el empleo de grasas saturadas y alimentos refinados.

No te saltes ninguna comida, por favor. Ten en cuenta que si pasas mucho tiempo sin comer tu cuerpo se pone en “modo ahorro” y entonces gasta muy poquitas calorías y acumula todo lo que le llega (y engordas).

Los nutricionistas nos recomiendan realizar un mínimo de seis comidas diarias, respetando horarios. Además de las cuatro comidas “fuertes” (desayuno, almuerzo, merienda y cena), se agregan dos denominadas “colaciones”, que pueden consistir en porciones pequeñas de frutas, yogures, etc.

La razón por la que se recomienda este esquema es que, al ingerir alimentos, el organismo se activa y gasta calorías. En cambio, al comer menos veces, entra en reposo.

Los hábitos alimenticios sí cuentan

Estudios  muestran la importancia de modificar los hábitos alimenticios para bajar de peso. Busca servirte porciones más pequeñas de las que antes acostumbrabas, no repitas las porciones, prefiere siempre que te sea posible la comida en casa.

Siéntate cómodo frente a los alimentos, degústalos, y, lo más importante, no veas televisión, no hables por teléfono ni trabajes en la computadora mientras comes. Es saludable comer en familia y hacer de las comida un momento agradable.

 Procura regular las grasas en tu alimentación

Evita los fritos, embutidos, comidas rápidas, helados, quesos grasos, etc. Hay formas saludables de preparar sabrosos platos, por ejemplo: asados en parrilla, al horno, al vapor.

Ten en cuenta que eliminar totalmente la grasa es un error, porque es necesaria para tu organismo, como verás más adelante, pero opta por las insaturadas sobre las saturadas.

El aceite de oliva es saludable pero engorda, y por lo tanto debes utilizarlo en cantidades apropiadas. Puedes emplear un rociador  para adicionar el aceite a tu ensalada y tratar de no poner más de una cucharada.

Procura no consumir calorías vacías

Limita al máximo tu consumo de alcohol, bebidas gaseosas, chucherías o golosinas, pues representan muchas calorías vacías (muy poco aporte nutritivo, pero excesivamente calóricas).

Los refrescos deben ser unas de las bebidas que tendrías que pensar en erradicar del consumo diario, puesto que uno solo equivale a 16 cucharadas de azúcar.

El valor de las verduras

Consume verduras, preferentemente crudas, orgánicas y  muy bien lavadas. Entre más vegetales y más grande su variedad será mejor  (acelga, espinaca, lechugas, tomates, rábanos, zanahoria, alcachofa, berenjenas, etc.) Puedes comer ensaladas de verduras en forma abundante.

El valor de las frutas

Come frutas y vegetales, preferentemente orgánicas, de diferentes colores. Es preferible comerte una pieza de fruta, que el zumo de las mismas o los jugos enlatados, pues estos últimos carecen de fibra, tienen azúcares, colorantes y saborizantes que no son para nada saludables.

Mejor granos integrales que refinados

Incursiona en el consumo de granos enteros (avena, cebada, centeno, maíz, amaranto y mijo, entre otros) e integrales. Existen cada vez mas ofertas de arroz, harinas y pastas integrales.

Limita al máximo o, mejor aún, intenta eliminar de tu alimentación los granos y productos refinados, como el arroz blanco y el pan blanco.

 La proteína de alta calidad adelgaza

Intenta consumir a diario proteína de alta calidad: pescado, aves de corral sin piel, frijol, lenteja y garbanzo (estos granos siempre combinados con arroz o pasta, pues al combinarlos se comportan como una proteína).

Limita el consumo de carne roja, evita el consumo cotidiano de tocino, carnes frías y procesadas. Repito: recuerda siempre controlar el tamaño de las porciones.

El papel indispensable del agua

No olvides beber agua o bebidas líquidas sin azúcar ni edulcorantes. El agua es vital para tu pérdida de peso, ya que hidrata tus órganos internos y sistemas del cuerpo.

Bebe por lo menos 8 vasos de agua al día para asegurarte de que tu metabolismo está trabajando como necesitas que lo haga.

Con información de: elartedesabervivir.com

 

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