¡Bravo a la UNAM!, crea jardines para colibríes en la Ciudad de México

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Siempre que veo un colibrí cierro los ojos y pido un deseo, eso marca la tradición, me lo enseñó mi mamá y a ella mi abuela y así por generaciones y generaciones.

El colibrí es sin duda una de las aves más especiales del mundo. Es la única polinizadora; la única que posee un pico tan largo y delgado, y que es capaz de volar hacia atrás; es también la que aplica por mucho el aleteo más rápido (sus alas atraviesan el aire hasta 55 veces por segundo).

Hoy en día, 28 especies ya están en peligro de extinción y no solo por su captura, el ser humano ha afectado muchísimo su habitat, por esta razón, María del Coro se ha dado a la tarea de cuidarlos, monitorear sus poblaciones, ayudarlos a polonizar y que siempre encuentren alimento, en el jardín de colibríe, que en conjunto con la UNAM, tienen una estación de monitoreo en la reserva del pedregal de San Ángel en la cantera oriente de la Universidad Autónoma de México.

Aunque estos jardines son para su protección, no es muy factible que puedas visitar uno, es con el fin de protegerlos. Pero puedes contribuir en su cuidado, no matándolos, creando consciencia de que nuestro crecimiento desmedido los afecta, y puedes plantar flores que les gusten para que siempre encuentren alimento.

La leyenda:

Los mayas más sabios cuentan que los Dioses crearon todas las cosas en la Tierra y al hacerlo, a cada animal, a cada árbol y a cada piedra le encargaron un trabajo. Pero cuando ya habían terminado, notaron que no había nadie encargado de llevar sus deseos y pensamientos de un lugar a otro.

Como ya no tenían barro ni maíz para hacer otro animal, tomaron una piedra de jade y con ella tallaron una flecha muy pequeña. Cuando estuvo lista, soplaron sobre ella y la pequeña flecha salió volando. Ya no era más una simple flecha, ahora tenía vida, los dioses habían creado al x ts’unu’um , es decir, el colibrí.

Sus plumas eran tan frágiles y tan ligeras, que el colibrí podía acercarse a las flores más delicadas sin mover un solo pétalo, sus plumas brillaban bajo el sol como gotas de lluvia y reflejaban todos los colores.

Entonces los hombres trataron de atrapar a esa hermosa ave para adornarse con sus plumas. Los Dioses al verlo, se enojaron y dijeron: ‘si alguien osa atrapar algún colibrí, será castigado’. Por eso es que nadie ha visto alguna vez a un colibrí en una jaula, ni tampoco en la mano de un hombre.

Los Dioses también le destinaron un trabajo: el colibrí tendría que llevar de aquí para allá los pensamientos de los hombres. De esta forma, dice la leyenda, que si ves un colibrí es que alguien te manda buenos deseos y amor.

 

Y.P.

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