Aunque diciembre se promociona como el mes “más bonito”, también es uno de los meses con mayores niveles de estrés.
Diversas encuestas sobre bienestar reportan que entre 55% y 65% de las personas sienten más presión en estas semanas por compras, compromisos familiares, cierre laboral y cargas emocionales.
El cuerpo reacciona: aumenta el cortisol, se tensa la espalda, se afecta el sueño y, curiosamente, se debilita el sistema inmune.
Algo tan simple como una caminata de 10 minutos o respiraciones profundas puede reducir el estrés en un 25% según estudios sobre regulación autonómica.
No es un lujo: es parte de mantenerte funcional en un mes que, aunque bonito, también exige más de la mente.
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